29.11.09

Manolo

(Día 324)
La Paz.- Tras un día de descanso, más que merecido a mi parecer, esta noche nos sorprende la inauguración de un nuevo restaurante español. Rincón andaluz (léase rinjcón andalù), se llama. Pero podría llamarse Bar Manolo tranquilamente.
Manuel es el propietario: un hombre de más de 50, canoso, con la gracia andaluza. Nos cautiva con sus chistes hasta que nos duele la tripa de tanto reir; nos conquista con su menú. Por la mañana, churros, café con leche y tostadas con tomate y jamón. De almuerzo, lentejas, cocido, pescado al pil pil... Por la noche, caña más tapa. Increíble. Iremos más, segurísimo.

Andaluces de Jaén - Paco Ibáñez

27.11.09

339

(Día 322)
Sucre.- Lo decidí esta noche. Para los (pocos) seguidores de este blog, y que realmente les interese (algo) de lo que hago, el número a seguir a partir de ahora es el 339. Y ya he dado demasiadas pistas.

Nos volveremos a ver - Andrés Calamaro

26.11.09

Pebetero

(Día 321)
Sucre.- Por fin se apagó la llama bolivariana. Doce días sin parar, demasiado cansado. Para unos Juegos que, siendo sinceros, no interesan a nadie.
Pero llegó el momento de la clausura, que seguimos evidentemente por televisión. Y es entonces cuando uno se da cuenta de lo triste que puede ser el fin de un evento, en un principio tan importante.
Tras dos horas y media del folclore típico de todos estos momentos, llega el momento surrealista: la resurrección de Michael Jackson. ¿Qué narices hace un MJ en el estadio Patria de Sucre? Y cantando en playback canciones que no conoce nadie. Pero no acaba aquí el bochorno: aparece otro en el centro de la cancha, y baila un Beat it un poco esperpéntico. Pero no acaba aquí el bochorno: se ve que hay otro MJ esperando en los banquillos, pero no puede salir a hacer su Thriller porque los ataúdes de cartulina se rompieron.
Así que acaban los Juegos sin pena ni gloria. Suerte que, por lo menos, no se equivocaron en el momento que estaba esperando: el apagado del pebetero.

Adéuu - ü_ma

25.11.09

Calzón

(Día 320)
Sucre.- Suerte que esto ya termina mañana. Estoy demasiado cansado de estar 16 horas al día siguiendo deportistas. Sé que nadie me creería, yo que soy capaz de ver un partido de fútbol americano por ESPN a las tantas de la madrugada y me quedo embobado con un partido de bádminton chino, pero no puedo más.
Hoy acabó el fútbol. El último partido era un Bolivia-Ecuador, en el que los anfitriones necesitaban ganar por dos goles de diferencia para hacerse con el oro. Así que hace tres horas ya tenía la crónica hecha con la derrota boliviana, el oro para Ecuador.
Pero malditos bolivianos, marcan en el 75 y en el 80. Y vuelta a empezar, por culpa de 11 tipos en calzón corto que decidieron, en los últimos veinte minutos, empezar a jugar al fútbol. Qué rabia.

Don't panic - Coldplay

24.11.09

Bañador

(Día 319)
Sucre.- Muy corto hoy: tras ir a las canchas de voley-playa, y ver a un montón de gente en bañador mientras cae una suave llovizna, me sigo preguntando como puede ser que Bolivia haya ganado un oro en este deporte cuando es el único país de los que participa que no tiene mar.
Lo tenía que decir.

Surfing USA - The beach boys

23.11.09

Kimono

(Día 318)
Sucre.- Cuando vi que el día 23 empezaba el kárate, supe que me lo iba a quedar yo. Recordar esos ¡14! años de colocarse el kimono, atarse el cinturón, descalzarse y notar el frío tatami en los pies... Me vino la melancolía, y más cuando entrevisto a Akio Tamashiro, un verdadero genio del kárate.
Es muy, muy tímido, pero seguro a la vez. Sus rasgos orientales esconden que es peruano, de Lima, y su seguridad en el tatami esconde su humildad. Pero Akio tiene página web, da cursos en el extranjero, es campeón mundial, tiene claras las cosas importantes de la vida, y se lleva el oro de los Bolivarianos. Un ejemplo a seguir, en serio. Búsquenlo.

Nigatsu - Asa-Chang & Junray

22.11.09

Julio

(Día 317)
Sucre.- La desorganización de los Bolivarianos llega hasta el punto que la noche anterior todavía no se saben las horas de juego de los encuentros del día siguiente.
Esto hace que llegue una hora antes de lo necesario a las canchas de tenis para ver las finales raquetísticas, en un deporte en el que, sorprendentemente, Bolivia va a ganar más de un oro.
Decido ir a desayunar, con el iPod en la oreja y sonando El Último de la Fila (que sóc de Barcelona, i em moro de calooooor), cuando entro en la única cafetería abierta, me pido un croissant que sirven demasiado frío y un café con leche demasiado fuerte y caliente, y de repente cambian, en el hilo musical, el folclore por los grandes éxitos de Julio Iglesias. TODOS.
Así que dejo que el iPod se vaya con la música a otra parte, y me quedo leyendo el periódico pensando que, hey, soy un truhán mientras la vida sigue igual. Es algo que me va, me va, me va.

El bacalao - Julio Iglesias