9.5.09

Diálogo

(Día 121)
Washington D.C (EE.UU.).- Tras el viaje, es el día siguiente el que afecta a mi organismo. La (poca) altura, supongo.
Paseo por Georgetown; almuerzo de hamburguesa que no termino; descanso a orillas del río Potomac con el ruido del motor de los aviones y una suave lluvia como acompañantes; tratando de ver figuras varias en las nubes que poco a poco inundan el cielo. Tumbarse en la hierba.
Y, como primero fue el Verbo, hablamos.


Conversaciones incompatibles - Muchachito Bombo Infierno

8.5.09

DC

(Día 120)
Aeropuerto de El Alto (LPB).- Tras muchos intentos, escapo unos días de La Paz corriendo. No sé si realmente es una escapada o en verdad una huida: lo único que sé es que no sé hacia dónde.
Pero me hace recordar lo que son las esperas en los aeropuertos, los nervios de antes de despegar, el estómago que se sube hacia a saber donde en el despegue, el sueño a miles de metros altura, las películas infumables del trayecto, las ganas de llegar, el desespero en las escalas, el eterno aterrizaje, la inacabable fila de maletas danzando en la cinta transportadora.
Supongo que llueve, como en casi todas las canciones.

Copenhague Vetusta Morla

7.5.09

Maleta

(Día 119)
La Paz .- Como cada mañana, desde que te cambiaste de departamento, la luz te despierta demasiado temprano, aunque desde hace días has descubierto como desenmarañar el lío de cortinas que tenías y cubre, aunque sin ser suficiente, el ventanal de tu habitación. Es pronto, demasiado pronto, y recuerdas que el viernes te vas de viaje y tienes la maleta sin hacer. Bueno, mientes: llevas toda la semana pensando qué y qué no te vas a llevar: algo por si el frío, algo por si el calor algo por si la lluvia, algo por si el viento. Empacas rápido, con las primeras cosas que encuentras en tu pobre ropero y que crees que van a ser más útiles en los próximos diez días. Como siempre, sientes que te dejas algo, y que pones de más a la vez. Pero te da igual, tienes que salir rápido hacia la oficina en lo que va a ser el último día antes de mañana. Una obviedad, pero no tanto cuando sabes su significado.Y de camino a la oficina te recuerdas que, lo único que no debes olvidar, son las ideas claras. Y ganas de aventurarte en algo desconocido. Sólo sabes que llegas el viernes a las 10 PM, hora local. I prou.

Ser Vinodelfín & Shuarma

6.5.09

Delirio

(Día 118)
La Paz .- Te acuerdas del día que es y agarras la polera, limpia y ya preparada para hoy. La cubres con alguna otra que pueda esconder la que llevas debajo, no vaya a ser que no te dejen entrar a ningún sitio. Encima, un jersey, que en La Paz empieza el frío de verdad.
Notas los nervios en tu barriga; llevas días así, sabes que no es por hoy, pero supones que parte de esos dolores indescriptibles que no te dejan comer demasiado son debido a ello.
Esperas con impaciencia el momento, lo disimulas trabajando; menos de lo que acostumbras, claro está, el día bien se lo merece.
Y al final llega el momento, y descubres que no te quedan uñas por moderte, y estás en la oficina y no puedes chillar. Llega un mazazo a las primeras de cambio, y sabes que nada va a ser como pensabas. A ver, no esperabas nada fácil, pero tu carácter depresivo hace prever lo peor, e inconscientemente te preparas para ello. Aunque lo disimulas; a veces.
Hasta que llega el minuto 92, y corres no sabes donde, chillas como nunca hubieras imaginado, besas la polera azulgrana como un demente, entras en éxtasis, toda la oficina te mira y sonríe mientras a ti te da igual todo.
Te sientas tras el gol, esperas el final, que llega más tarde de lo que te gustaría, y tras el pitido del árbitro, del que te sigues quejando a pesar de todo, sientes que el delirio de ese minuto no te ha quitado los nervios que llevabas encima. No puedes decir que se han agrandado, has desechado una adrenalina considerable. Pero una vez en reposo, te das cuenta que, efectivamente, estás esperando otra cosa, todavía.


Catenaggio
The Unfinished Sympathy

3.5.09

Clásico

(Día 115)
La Paz.- Voy un día tarde, pero es que no vi el partido. Ningún canal en Bolivia, ni por cable, retransmitió el partido. Las radios estaban más ocupadas del Real Potosí-Wilstermann (4-0) que del clásico. E Internet, como ya he comentado más de una vez y no voy a repetir para no ser repetitivo -valga la redundancia- no permite hacer un seguimiento del encuentro de forma adecuada.
Pero sí, estoy feliz, paseo hoy por la calle con una cara de 2-6 que se me nota a la legua. Y, aunque por la tarde voy al clásico Bolívar-The Strongest, no es lo mismo. Acaban 2-2, con un expulsado y que no sirve a ninguno de los dos equipos, pero no es lo mismo ver a tu Barça ganar la Liga en el Bernabéu que ir al Hernando Siles, con credencial de prensa y todo lo que tu quieras, para ver un choque que, tras 30 minutos, y eso que llegamos tarde, no te atrae lo más mínimo. Mala suerte, estoy en Bolivia. Pero tiene otras cosas interesantes.
La vida no es sólo fútbol. Aunque sí una parte importante.

Mala sort - Gertrudis

2.5.09

Cadillacs

(Día 114)
La Paz.- Desde que llegué, he visto el poder que tiene de la prensa en Bolivia. Sólo el hecho de llevar una credencial colgada en el pecho, con una foto retocada hasta el extremo de no parecer tu, y editada en plena oficina, sin control de ningún órgano oficial, te permite traspasar las barreras más inaccesibles. Aunque, esta vez, sólo bastó presentarse en una oficina, hace poco menos de una semana, contando cualquier milonga de cobertura, para recibir los pases de prensa más maravillosos para el concierto estrella del año. Llegan Los Fabulosos Cadillacs, formación argentina que, tras el 6-1, todavía se atreven a mantener el calendario de la gira pese a ver el efecto de la altura en su selección.
Hace una semana, no tenía ni idea de quienes eran. Sólo que sonaba hasta la saciedad su canción en los diales, en una repetición a veces agobiante. Pero no se puede negar lo pegadizo del estribillo, aunque como la mayoría no tengan el más mínimo sentido. Así que, para el concierto, un día entero de documentación, descargas sin control por Emule, repeat en las reproducciones de Youtube.
Y llegó el concierto. A una hora un poco rara, las ocho de la tarde, aunque por la poca luz de las calles parece altas horas de la noche. Y aunque empiece a las diez, tras unos teloneros cambas con cantante jamaicano-boliviano.
Entrar es una odisea. No quiero ni saber cuánta gente fue al concierto, pero media La Paz podría haber estado allí sin problemas. Colas de más de dos cuadras, avalanchas ya en la entrada, revendedores que se dedican a comprar entradas, no a venderlas, discografías “completas” por diez bolivianos. Y nosotros, con nuestra credencial, sorteando con dificultad cualquier valla que se nos cruza por el camino hasta llegar delante, justo delante, del escenario. Que un poco más y saltamos a cantar nosotros.
El concierto fue un desastre. Empieza tarde, con nula seguridad, sonido demasiado elevado -quizá porque estamos demasiado cerca. Pero lo peor es el frío, que penetra desde los pies y hace que antes de empezar el concierto pienses que ya no tienes dedos.
Y empieza el concierto, y a las tres canciones se para por avalancha. Nunca había visto que se acabara de forma brusca por eso. Pero sí, diez minutos de parón y sigue el frío. Pero no termina así. Una canción más y, de nuevo, freno: Jaqueline,una niñita, se perdió, y su padre la busca. Y Vicentico, el cantante, anuncia que al final de cada canción irá diciendo el estado del caso Jaqueline. Vivimos un reality, vaya.
Además, el concierto no vale la pena. Un cantante sin conexión, una música demasiado repetitiva -no esperaba menos-, y sólo las excentricidades del bajista y el saxofonista valen la pena. Por lo que nos vamos del concierto antes de que termine, una vez han tocado las dos canciones que nos conocemos, que aprovechamos para berrear.
Por cierto, al final Jaqueline apareció. Y mis pies recuperaron sus dedos.


Padre nuestro
Los Fabulosos Cadillacs

1.5.09

Trabajo

(Día 113)
La Paz.- Sentado en una terraza de La Paz espero pasar el día del trabajo, festivo en Bolivia, lo mejor posible. Y, de repente, sabiendo ya que en las próximas dos semanas mi aportación laboral será de cuatro días de siete, y a partir de entonces aportaré 0 en diez días. Me alegro, sonrío, y tomo un sorbo de un jugo de melón.
Pero claro, es Bolivia, y de repente el día se complica y, tonto de mí, me ofrezco para ayudar en la oficina. Y acabo haciendo un vídeo de la renuncia del presidente de la Corte Nacional Electoral -se echará de menos a Exeni-; yendo a una conferencia de prensa del expresidente Tuto Quiroga, que quiere dar su opinión sobre esta renuncia; una nota del discurso del Evo sobre el supuesto complot terrorista, y ya son unas cuantas semanas que sólo se habla de eso en el país; una crónica de radio sobre el 1 de mayo en Bolivia y la renuncia antes mencionada, repetida como seis veces porque en la última palabra siempre me atranco; asistiendo a la presentación de un concierto de rock argentino, concierto que espero poder ver mañana; pasando por una conferencia del expresidente Carter en un hotel, aunque huyo rápido para poder seguir(;) haciendo una pequeña crónica de la llegada de los rockeros argentinos. Total: de 11 a 20 horas (local) trabajando.
Feliz día del trabajador, me digo al llegar a casa. Y me duermo al instante, ante tanta tensión acumulada.


A hard day's night The Beatles